martes, 3 de mayo de 2011

“! Diré las mismas palabras que un personaje veneciano pronunció hace cinco siglos ante el Consejo de los diez: “Mi defensa es vuestra acusación, mis pretendidos crímenes, son vuestra historia “. Se me acusa de complicidad en un asesinato y se me condena, además de no presentar al ministerio público prueba alguna de que yo conozca al que arrojó la bomba. Se han cometido muchos crímenes jurídicos, aún obrando de buena fe los representantes del Estado, creyendo realmente delincuentes a los sentenciados. ¿Es a la anarquía a la que se juzga? si es así, por vuestro honor que me agrada: yo me sentencio, por que soy anarquista. Podéis, pues sentenciarme, honorable juez, pero al menos que se sepa que en Estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro…”
Augusto Spies

“Hablaré poco y seguramente no despegaría los labios, si mi silencio no pudiera interpretarse como un cobarde asentimiento a la comedia que acaba de desarrollarse… Decís que la anarquía está procesada, y la anarquía es una doctrina hostil a la fuerza bruta, opuesta al criminal sistema de producción y distribución de la riqueza… Me sentenciáis a muerte por escribir en la prensa y pronunciar en discurso… ¡Habláis de una gigantesca conspiración, y nosotros todo lo hemos hecho a la luz del día .”
Miguel Schwab

“Es la primera vez que comparezco ante un tribunal, y en el se me acusa de asesinato… ¿Por qué razón estoy aquí? ¿En que consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social en el que sea imposible el hecho de que mientras unos amontonan millones, otros caen en la degradación y en la miseria. Así como el aire y el agua son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres científicos deben ser utilizadas en beneficios de todos “
Jorge Engel

“Me acusáis de asesinato: ¿Y qué prueba tenéis de ello? Me acusáis de despreciar la ley y el orden; ¿Y que significan sus representantes? Son la policía, y entre ellos hay muchos ladrones. Aquí se sienta el Capitán Lehack. El me ha confesado que mi sombrero y mis libros habían desaparecido de su oficina, sustraído por los policías. ¡He ahí vuestros defensores del derecho de propiedad! ¡Os desprecio; desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad! ¡Ahorcadme!
Luís Lingg

“Durante los últimos días he aprendido lo que es la ley, pues no lo sabía…He precocido un mitin en Turner Hall, al que vosotros fuisteis invitados para discutir el Anarquismo y socialismo. ¿Por qué no aparecieron los representantes del sistema capitalista actual, para discutir con los obreros sus aspiraciones?
Habéis probado que organicé asociaciones obreras, que he trabajado por la reducción de horas, que he hecho cuanto he podido para volver a publicar el “Arbeiter Zeitung”; he ahí mis delitos… Yo os suplico: ¡Dejadme participar de la suerte de mis compañeros ¡ ¡ Ahorcadme con ellos!”
Oscar W. Neebe
“Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponéis, por que no he cometido crimen alguno. Pero sí he de ser ahorcado por profesar ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad,
entonces no tengo inconveniente… Lo digo bien alto: Disponed de mi vida”. Adolfo Fischer

“Hay en Chicago bellos monumentos que evidencian su progreso, y es difícil que paséis por una calle donde yo no halla producido algo con mis propias manos. Cuando tratasteis de acusarnos, lo hicisteis afirmando que nosotros habíamos procurado vivir sin trabajar… si me juzgáis convicto de haber propagado el socialismo, y no lo niego, entonces ahorcadme por decir la verdad. Hoy el sol brilla para la humanidad….Yo creo que llegará un día en que sobre las ruinas de la corrupción se levantará el esplendoroso mañana del mundo emancipado, libre de todas las maldades, de todos los monstruosos anacronismos de nuestra época y de vuestras caducas instituciones ”
Samuel Fielden

“Vuestro veredicto - comenzó- es el veredicto de la pasión, engendrado por la pasión, aumentado por la pasión y realizado, en fin, por la pasión. ¿Y qué es la pasión? Es la suspensión de la razón, de los elementos de discernimiento, de reflexión y de justicia necesarios para llegar al conocimiento de la verdad… no podéis negar en vuestra sentencia el resultado del odio de la prensa burguesa, de los monopolizadores, del capital … hay en los Estados Unidos, según el censo de 1880, 16 millones de jornaleros . Estos son los que por su industria crean toda la riqueza del país .de ellos, solo 9 millones son hombres… como trabajador, he expuesto lo que creía justos clamores de la clase obrera… Yo creo que los representantes de los millonarios de Chicago, organizados en la llamada “Asociación de Ciudadanos…”, os reclama nuestra inmediata extinción… ellos de una parte y nosotros de otra, vosotros os levantáis en medio, representando a la justicia. ¿Qué justicia es la vuestra que lleva a la horca a hombres que no se les ha probado ningún delito…? La historia de la humanidad es progresiva; es al mismo tiempo evolucionaria y revolucionaria. La línea divisoria entre la evolución y la revolución jamás ha podido ser identificada… ¿Qué es la cuestión social? En su totalidad, es una cuestión de pan, de la que necesitamos diariamente para vivir. Tiene sus bases científicas. Y no hay efecto sin causa… el socialismo invita al pueblo a que examine, discurra, investigue, razone y conozca los hechos sociales que produce la miseria, la ignorancia y el crimen… nosotros deseamos que todas las fuerzas sociales, que las fuerzas gigantescas, producto del trabajo y de la inteligencia, sean puestas a disposición del hombre y sometidas al hombre para siempre… ¿Creéis, señores, que cuando nuestros cadáveres hallan sido arrojados al montón, se habrá acabado todo? ¿Creéis que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡Ah, no! sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero, para demostraros vuestra injusticia y las injusticias sociales que nos llevan al cadalso…”

Albert R. Parsons

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