Hoy vemos a un movimiento obrero ebrio de males morales, controlado por el estado y los patrones.
Que lejos estamos de los primeros deseos de nuestro pueblo de principio de 1900.
En aquellos tiempos de efervescencia de ideas eran pocos los anarquistas que no tomaron como suya la lucha obrera, y esa fue la razón por la cual el movimiento obrero estaba bien plantado, conciente de lo que perseguía, la libertad no estaba tan distante.
Últimamente el estado habla de la libertad sindical, de dictados de la corte suprema con respecto al mundo obrero, modificando las posibilidades de como el trabajador debe organizarse, es una verdadera vergüenza que nos dejemos ultrajar tanto.
La costumbre pesimista de que nada ha de cambiar, es producto de los gobiernos, se han encargado de que te olvides del valor de tu vida y de la de tus iguales, han cambiado la solidaridad por la caridad.
Es importante que el pueblo adormecido despierte del letargo de la rutina, que el cerebro analice con una visión crítica el entorno, y por eso, en estos momentos de crisis de ideas, no debemos hablar del pueblo como un ajeno, porque el anarquismo nació de este, en la miseria, con la injusticia, con el dolor y la bronca del proletariado, y así tomo forma la idea, busco la mejor o al menos la menos nociva manera de organizarse sin autoridad; en Argentina el ejemplo fue
El camino de la emancipación universal es difícil pero no imposible.
sábado, 6 de junio de 2009
La idea y el movimiento obrero.
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